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lunes, 11 de abril de 2011

AFICHE DE LA EXPOSICIÓN: KYRIUS...ROSTROS DE UN ADALID






UN ROSTRO, TODOS LOS ROSTROS...Y LA BÚSQUEDA DEL COLOR
A PROPÓSITO DE KYRIUS, ROSTROS DE UN ADALID 
Por: Javier Hernando Rodriguez R..
No obstante inscribirse su obra bajo la tendencia surrealista, Jesús Alberto Arbeláez Arce, JALAR, no se ha ligado definitiva o exclusivamente a ella, por una sencilla razón: su propia introspección, paralela a su mirada del mundo y de la vida bajo el común denominador de una profunda sensibilidad, no le ha permitido –ni le ha interesado– desligarse de los problemas –y búsqueda de soluciones– que en su trayectoria le han planteado tanto la realidad social (su pueblo, la provincia, el orbe) como su trabajo pictórico. Ello explica, por ejemplo, la naturaleza de sus exposiciones anteriores; algunas, de carácter temático (Más allá de la madera, Resplandores…), y otras, generales y comprehensivas de su multifacética expresión (Fragmentos…), tanto en eventos de carácter individual como colectivo. Y también explica o hace comprensible su actitud, especialmente reflejada en el conjunto de su obra, en la que (aun siendo capaz de plasmar, con creces –en el lienzo o en la madera o hasta en inverosímiles materiales que  a veces encuentra en su camino–, la belleza de los objetos o los detalles cotidianos) sobresale su inconformidad, su rebeldía, su grito, que en realidad es el grito y el clamor de una humanidad compuesta por millones de seres que tienen –tenemos– tanto en común. El dolor, la estupefacción que no podemos soslayar, el amor mismo y antes y después la belleza que proporciona esperanza, permean aquellos materiales que, con su paleta, sus pinceles y sus espátulas, JALAR va convirtiendo en arte. Pero, insisto, el desgarramiento, el desarraigo,  el estremecimiento constante y el estado absorto ante la degradación e indecencia de esa especie que se ha autoproclamado la reina y heredera de la tierra, ¡a más de la zona rosa –si se me permite el término– de su trabajo pictórico, por supuesto!, pueblan la obra de JALAR, como presencias hieráticas, inamovibles e inconmovibles al lado de todas las formas de oprobio, como relámpagos kafkianos que hieren las entrañas, como efusiones sanguinolentas de cuerpos que jamás se terminan de contar mientras víctimas y victimarios enceguecen ante extraños resplandores: aquí el rojo jalariano se funde con el amarillo de su eterna experimentación, y, mientras nos  regala su mensaje, continúa deleitándose, con alegría sin límites y con dolor inefable, en lo que ha constituido una de sus mayores pasiones: la búsqueda del color.

De su contacto, pues, con estas realidades, a las que no puede ser ajeno, JALAR ha extraído un material inagotable en el que también, con la misma fuerza de su protesta, se vislumbra y finalmente se hace nítida su convicción de otras verdades más amables y superiores, más humanamente esperanzadoras, un sol que a todos nos alumbra, un Ser que es superior y unos humanos que, más que encontrarse por encima del bien y del mal, casi lo personifican, encarnándolo con la plena convicción y conciencia de sus limitaciones, sin pusilanimidad y haciendo frente a aquel oprobio:

Feliz coincidencia, hablando ahora de JALAR, la de que el arte de la pintura, en sus orígenes, estuvo, más que ligado, supeditado al sentimiento –y al interés– religioso. Sabemos lo que significa Jesucristo para el mundo cristiano, y también sabemos de su importancia en otras religiones; su mensaje de amor y también de rebeldía ante la injusticia, así como el significado de su Presencia, cuyo espejo encuentra en otros hombres que han marcado la historia de la humanidad, interesan, profundamente, a JALAR: ésta es la  razón del nombre Kyrius o Kyrios, término de origen griego que  significa Señor, y que en la lengua clásica griega se usaba tanto con sentido profano (literal y figurado) como religioso (referido a los dioses, especialmente Zeus). Pero también Kyrios es el título honorífico, que expresa dignidad y autoridad, cuyo destinatario mayor es Cristo resucitado para proclamar su gloria y su soberanía sobre la historia humana y sobre todo el cosmos, lo que ha llevado a JALAR a bautizar así al conjunto de sus últimas obras. En sentido religioso y auténticamente teológico, Kyrios se refiere entonces a Jesús exaltado, Señor de La Iglesia y de la Historia, que algún día vendrá a llevar a cumplimiento su venida a este mundo.

La vida de Jesús, el Hijo de Dios, o Dios mismo asumiendo una naturaleza humana, entre los límites que ésta imponía –su dolor, su sacrificio– y el hecho de su resurrección, inspiran a JALAR –sin pretender añadir un microcapítulo a la cristología– para hacer esta propuesta a través de la re-creación de un rostro que es, a la vez, muchos rostros, quizás todos los rostros: el de Mahatma Gandhi, el de Teresa de Calcuta, el de Jorge Eliécer Gaitán, el del Che, el de Abraham  Lincoln, el de Martin Luther King, en fin, los rostros de quienes, quizá también como muchos seres cuyas vidas transcurren en el ostracismo, luchan contra esas mentiras entronizadas como verdades últimas e inamovibles aunque degraden y no permitan descubrir, a quienes aún no logran develarlas, el supremo valor de la Dignidad y la Libertad.

3 comentarios:

Liliana dijo...

WOWWWWW,Que hermoso!!! es el cristo mas bello que he visto en mi vida !!

"Pintar es una forma de oración al mismo tiempo que de grito... y la más alta consecuencia del amor y la soledad
"Oswaldo Guayasamín

Totalmente de acuerdo, me llevare esta frace para mi proximo video
Un besito

Liliana

Jose dijo...

Llega al alma aunque seas agnóstico,ateo o creyente.
Buen trabajo maestro.

RINCON DE AMIGOS dijo...

HOLA JALAR, CÓMO ESTÁS!!!
YO AQUÍ MARAVILLADA CON TUS OBRAS. LA VERDAD ES QUE ME HE QUEDADO EN ESTE BLOG UN BUEN RATO YA QUE ES MUY PLACENTERO ESTAR AQUÍ. VEO UNA GRAN SENSIBILIDAD Y PROFUNDIDAD QUE EMOCIONAN.
UN BESO GRANDE CON CARIÑO Y ADMIRACIÓN!!!

PAT

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