sábado, 22 de abril de 2017

El Sueño del Arlequín

Técnica: Mixta con Espátula sobre Lona
Dimensión: 200 x 80 cm.
Año: 2017

Yo fuerte, yo exaltado, yo anhelante,
Opreso en la urna del día
Engreído en mi corazón
Ebrio de mi fantasía
Y la eternidad adelante ...
         Adelante ...
         Adelante ...

Barbajacob

Quijote Alucinante (Dulcinea es tu Locura)

Técnica: Mixta con Espátula sobre Madera
Dimensión: 100 x 47 cm
Año: 2017

Así que Sancho, por lo que yo quiero a Dulcinea del Toboso, tanto vale como la más alta princesa de la tierra. Sí, que no todos los poetas que alaban a sus damas, debajo de un nombre que ellos a su albedrío les ponen, es verdad que las tienen. ¿Piensas tú que las Amarilis, las Filis, las Silvas, las Dianas, las Galateas, y otras tales de que los libros, los romances, las tiendas de los barberos, los teatros de las comedias están llenos, fueran verdaderamente damas de carne y hueso, y de aquellos que las celebraron? No, por cierto, sino que las más se las fingen por dar sujeto a sus versos y porque los tengan por enamorados y hombres que tienen valor para serlo. Y así, bástame a mí pensar y creer que la buena Aldonza Lorenzo es hermosa y honesta: y en lo del linaje importa poco, que no han de ir a hacer la información de él, para darle algún hábito, y yo me hago cuenta, que es la más alta princesa del mundo. 

(Cervantes, capítulo XXV de la Primera parte de "Don Quijote") 

miércoles, 1 de febrero de 2017

lunes, 9 de enero de 2017

Hábitos Delirantes de 10 Pintores Extravagantes

Saboreando una deliciosa taza de mazamorra con el maestro Sebastián Acosta (arquitecto, escultor, acuarelista e historiador) y hablando de los "resabios" que muchos pintores tenemos al ejecutar nuestras obras, me confesaba, acomodando su enorme humanidad en el abullonado sillón de su estudio en la ciudad de Medellín, como él, al iniciar un trabajo, se introduce en una túnica de monje -raída y manchada por mil colores- la cual sujeta con un lazo verde a la cintura. Sin ella, dice, es imposible emprender la tarea.

Esta conversaciión me trasladó a un artículo que había leido unos meses atrás sobre las excentricidades de diez pintores de la talla de Dalí, Picasso, Warhol, Miró, balthus, entre otros, escrito por la periodista Victoria Gallardo para el periódico El Mundo de España.

A continuación transcribo el artículo completo.

Hábitos delirantes de 10 pintores extravagantes
Por:



A Francis Bacon le gustaba pintar de resaca, Pablo Picasso vivía rodeado de un zoológico de mascotas y Paul Cézanne repelía cualquier contacto físico. Repasamos éstas y otras filias y fobias de artistas ilustres.

 Andy Warhol

“Andy murió ayer. Nunca dejará de sorprendernos”. Estas fueron las palabras escogidas como epitafio por Glenn O’Brien para decir adiós a su buen amigo Warhol. Razón no le faltaba. Junto a su inmensa obra, presente hoy en Madrid gracias a las exposición Mitos del pop del Museo Thyssen-Bornemisza, el pintor dejó también como parte su legado un sinfín de rarezas y anécdotas que comienzan por su propio nombre, ya que el joven Andrew, que en realidad se apellidaba Warhola, tomó su apelativo artístico en 1949, cuando un dibujo suyo apareció publicado en un periódico y, como fruto de un error, se omitió la a final en la firma.

Famoso por su obsesión por los gatos, a los cuales no dudó en introducir en varias de sus obras (postales navideñas incluidas), aquel artista que de niño soñaba con ser bailarín de claqué tuvo que morir para que uno de sus mayores proyectos quedase al descubierto: más de 600 cajas de cartón marrón bautizadas como Cápsulas de Tiempo en las que el pintor fue almacenando revistas, diarios, regalos y todo tipo de objetos que permanecieron prácticamente en el anonimato hasta 1987.


 Salvador Dalí
El nombre de Salvador Dalí también tiene su propia historia. Durante sus 84 años de vida, el genio catalán soportó la carga de llamarse igual que su hermano mayor, que falleció unos nueve meses antes de que el pintor llegase al mundo. Su fobia a los saltamontes, el viaje que hizo a París en un Rolls Royce repleto de coliflores o el caballo blanco que subió a su habitación de hotel en esa misma ciudad son tan sólo tres ejemplos de lo impredecible que llegó a ser Dalí quien, dicho sea de paso, sentía una inexplicable fascinación por las moscas. Eso sí, "solo por las limpias, no por las que se pasean por las calvas de los burócratas, que son repugnantes". Definitivamente, no mentía cuando pronunció aquello de "el surrealismo soy yo".


 Pablo Picasso
Varios coetáneos de Dalí también dejaron, además de sus obras, un buen puñado de manías y rarezas, como es el caso de Pablo Picasso. Según relataba la que fue su amante durante cerca de una década, Françoise Gillot, y tal y como recoge José Julio Perlado en su obra El artículo liteario y periodístico. Paisajes y personajes, el padre del Guernica tenía por costumbre cada mañana quedarse un buen rato postrado en la cama mientras enumeraba una por una las enfermedades que le aquejaban, "una especie de letanía que repetía a diario, con más o menos insistencia". Además de convivir con un perro, tres gatos siameses y una mona llamada Monina, en la rutina de Picasso figuraban hábitos como el de no beber más que agua mineral o leche y comer exclusivamente verduras, pescado, arroz con leche y uvas.


 Joan Miró
Con el objetivo de no recaer en la depresión que padecía antes de descubrir la pintura, Joan Miró también se autoimpuso un estricto régimen, en el que el deporte tenía un papel fundamental: practicar boxeo, correr por la playa o saltar a la comba son algunas de las actividades que formaban parte de su día a día. Eso sí, por la tarde no podía faltar una siesta, pero sólo de cinco minutos.


 Balthus
Por supuesto, no faltan quienes adoptaron hábitos mucho menos saludables a la hora de enfrentarse al lienzo en blanco. Según recoge Rituales cotidianos, de Mason Currey, Balthus acostumbraba a pintar fumando, algo que aseguraba que duplicaba su poder de concentración. Otros, como Francis Bacon, que combatía su insomnio leyendo libros de cocina, preferían hacerlo de resaca, cuando su mente "chisporroteaba de energía". La lista de bebedores empedernidos es larga, y en ella no faltan nombres tan célebres como el de Henri de toulouse-Lautrec quien, seducido por la coctelería americana, se atrevía a preparar sus propios mejunjes, como una combinación de ajenjo, mandarina, licor amargo, vino tinto y champaña al que tituló Rubor de Doncella.


 Francis Bacon


 Henri de Toulouse lautrec

 Edgar Degas
Además de por su afición a la bebida, Toulouse-Lautrec destacó igualmente por su costumbre de dibujar en los cabarets, algo que también hacía a menudo Edgar Degas, que no dudaba en sacar su cuaderno de notas en pleno burdel para hacer sus bocetos y experimentar con la perspectiva y los puntos de vista. Tal y como relata Sue Roe en Vida privada de los impresionistas, las relaciones del pintor y escultor francés con las mujeres nunca fueron sencillas, ya que rara vez se sentía cómodo con ellas, menos aún cuando "aquellas que ya habían traspasado su juventud" no dudaban en mostrar sus espaldas al aire.


 Paul Cézanne
Algo similar le sucedía a Paul Cézanne, que estaba convencido de que sus modelos siempre querían flitrear con él. Por si esto fuera poco, no soportaba que nadie le tocara. Según su amigo Émile Bernard, que intercambió varias cartas con el pintor y que fueron posteriormente recopiladas bajo el título Recuerdos de Cézanne, la explicación a esta aversión al contacto físico hay que buscarla en la infancia del artista. Al parecer, siendo muy pequeño, un niño le dió tal patada en el trasero mientras se deslizaba por una barandilla que Cézanne cayó al suelo. "El imprevisto e inesperado golpe me afectó tan fuertemente que, después de tantos años, vivo obsesionado con que pueda volver a suceder", aseguraba el propio pintor. Aunque esta no era su única rareza.
Su afán perfeccionista le llevaba a soltar los cubiertos en plena comida para estudiar el rostro de los demás comensales bajo el efecto de la luz de la lámpara, o bajar al jardín para sentarse y, acto seguido, salir disparado hacia su estudio. Incluso, llegó a ausentarse del entierro de su madre por estar inmerso en una vista de un valle al pie de Sainte Victoire que pintó a la acuarela.


 Édouard Manet
Tal y como escribió su colega Bernard, "si hubiera obrado sin tantas dudas sobre lo que podría ser mejor, tal vez no hubiera sufrido tanto, pero no nos habría dejado sus obras magistrales". En cambio, cuando Cézanne no vacilaba ni un instante era a la hora de valorar el trabajo de otros pintores: "Pisarro se acercó a la naturaleza, Monet nos dio una nueva forma de ver y Renoir pintó a las mujeres de París. El resto no cuenta", sentenció. Quien pintó igualmente a muchas parisinas fue Édouard Manet que, según relata de nuevo Susan Roe, no ocultaba su fascinación por "un pie contundentemente expuesto": "Se puede deducir todo sobre una mujer por la manera que coloca los pies", dijo una vez a Mallarmé. "Las mujeres seductoras siempre vuelven los pies hacia fuera. No esperes llegar a nada con una que los vuelva hacia dentro".


 Pierre Auguste Renoir
Pierre-Auguste Renoir también encontró en las mujeres una fuente de inspiración inagotable. Durante su estancia en Montmartre, cogió la curiosa costumbre de mudarse cada poco tiempo, pues estaba convencido de que "siempre tienes que estar al acecho de algo que pintar. Nada de equipajes. Basta un cepillo de dientes y una pastilla de jabón". El día de su muerte, Renoir aún estaba pintando. Al dejar el pincel manifestó: "Creo que estoy empezando a entender algo de esto".

Fuente: Hábitos delirantes de 10 pintores extravagantes

miércoles, 4 de enero de 2017

LA CAÍDA DE ÍCARO MAESTRO CARLOS OSORIO



El periódico El Mariinillo, en su edición número 49 nov.-dic. de 2016, publicó un documento escrito por el maestro Carlos Alberto Osorio Monsalve (Artista Plástico colombano, nacido en Aguadas, Caldas: pintor, ilustrador, dibujante, creador del comic Hombres de Acero, escultor, muralista y gestor cultural) titulado "La Caída de Ícaro" donde el artista, con una magistral prosa poética, marcada por el dolor, la decepción, la nostalgia, pero también por la esperanza que sólo el arte puede brindar, relata su infortunio producto de un truculento montaje realizado en su contra.
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Transcribo a continuacón el artículo completo.

LA CAÍDA DE ÍCARO

Por: Carlos Alberto Osorio Monsalve

Esta, la historia mía es una historia repetida donde aflora la envidia, el rencor, la mentira, la ignominia; fallas humanas que cayeron sobre mis hombres como intempestiva lluvia. La envidia es adoración de los hombres por las sombras, es mérito otorgado al mediocre y al ambicioso absurdo; es la miel que saborea el impotente, es la insana herida que pudre la razón y asesina al virtuoso. Envidia el impedido por subir al pódium del esfuerzo, Ia dedicación y la constancia, virtud propia del infame y de quien se dedica a romper la belleza en mil fragmentos, es enaltecer al envidiado.

Rencor, póstula que se adhiere al alma, inadaptable ser moralmente inferior. Rencoroso es quien elige víctimas para el sacrificio. Rencor es nublar la razón a la luz del pensamiento, portar la locura estampada en el rostro, expeler fuego en la mirada. Así; mentir es herida mortal proferida a traición con el ideal de matar al indefenso. De por si. Crimen abominable que destruye el fortín inexpugnable, veneno inoculado, burda patraña esgrimida contra Ia dignidad y el honor. Tergiversa la realidad, la fantasía usada para el mal. Mentir es tan irracional como el agua de alcantarilla ofrecida para que sea bebida por el sediento; manchar con excremento la más bella creación artística; actitud propia de ineptos, de irracionales, de impíos.

Afrenta pública es la ignominia sometimiento al cadalso y al escarnio al inocente con el único objetivo de saciar oscuras intenciones, es señalar con el alma pecaminosa y la mano sucia Ia virtud; es declaratoria de persona “non grata" al líder. El ignominioso es quien lanza la primera piedra incitando a sus compinches a que así lo hagan.

El ser honesto en confrontar las corrientes convencionales, ser virtuoso es exponerse a la farsa moral, a Ios prejuicios. Honestidad y virtud son valores heredados de mis ancestros, del padre dedicado a iniciar la dirección correcta, de una madre que me brindó cualidades sensitivas, bases de mi formación en las bellas artes, horizonte luminoso que me indicó Ia meta de mi vida. Desde  niño aprendí a ver la naturaleza como mi gran maestra y a degustar del conocimiento de los genios del arte como mis tutores.

Nací artista en un pueblo ancestral donde respiré los primeros aires del conocimiento con el espíritu del indígena y del colono, con la filosofía religiosa del buen creyente. Fue en mi natal Aguadas donde abrí los ojos a la Vida y hoy, en Aguadas, soy el ángel herido con las alas amputadas, brumas que opacaron la visión perimétrica de mi futuro, quizá mi vuelo alto inspiro a cazadores con aurea mediocrita; 0 sin saberlo, causaba sombra a sus intenciones de grandeza, a sus pretensiones de poder, a sus ambiciones de ganancias ocasionales.

Cansado de demostrar mi inocencia, de batirme contra el poder destructivo de la mentira; del odio, envidia e ignominia; de enfrentar a la fallida justicia de los hombres, de ser engañado, ultrajado, asaltado y robado por los logreros, me resigno a ver pasar los días en el infierno decorado con barrotes de hierro y paredes de gris basalto, a vivir el oscuro aposento donde reina el desespero, la angustia, dolor y miedo, Ia impotencia, abandono y tedio. Y, un día cualquiera recobraré mis alas. viajaré a la cumbre más alta del universo y miraré a los infelices que urdieron Ia trama buscando nuevas víctimas… procuraré quitar Ia máscara de niña buena para alertar a los incautos, para que al ver sus verdaderos rostros sean temidos, rechazados. Será justicia, no venganza.  Perdonaré una vez. Seria inocuo no perdonar ninguna porque si perdono dos veces, me haría cómplice.

Ya no existe ese tiempo en que exponía mis pinceladas, en que irradiaba luz a las mentes oscuras, llevaba viandantes a la utopía y maravillaba al más escéptico. Ya no viene el delirio a animar mi voz. La música no arrulla mis noches de insomnio ni respiro el aire jazmínico de mi Cielito. No dispongo ya de mis óleos, pinceles ni lienzos. Soy el artista al que Ie ataron las manos y pretendieron disecarle el cerebro.

No soy ya el maestro de artes de niños, jóvenes y adultos talentosos que venían en busca de mis oportunas enseñanzas impartidas sin interés ni egoísmos. Han quedado solos, sin su maestro. Eso duele porque ms discípulos son la prolongación del arte. Ellos descubrirán la belleza en el interior de sus almas, la encontrarán a cada paso dado; la belleza en contravía de la vulgaridad y la perfidia.

No me encuentro ya con la amistad sincera, con aquellos de mirada cristalina en la que como espejo de hada les veía, ni encuentro en mi lira Ios sones que antaño tenia. Veo como se desvanecen mis hermosos días y, si centellea mi ojo es porque de él se desprendió una lagrima, Si ven que sonrió es para simular el llanto.

Ya no me encuentro en los brazos de mi Hanny, de mi adorada Hanny. Ella no ha vuelto a coquear a mi oído sus fantasías eróticas ni a exhibir la desnudez de su alma con su sonrisa luminosa. No soy el cómplice de sus locuras y desenfrenos ni su protector ante los catervos. No, el abnegado esposo, amigo, amante, mozo. .. Ahora soy su amor de Iejos.

Pobres los infames llevando el peso de sus acciones, pobres los maldecidos porque siempre serán malditos. Pobres los mediocres porque nunca alcanzarán sus metas. Pobres aquellos pobres de espíritu porque llevarán el estigma de su destino. Pobre tú que me ultrajaste porque un lucifero cobrará su saldo y no tendrás más remedio que entregarle tu alma. Pobre yo que he muerto en Vida y enterrado en la celda ocho escribo mis eternos días o dibujo a la muerte con su túnica sulfurosa o sueño con un despertar de Ia pesadilla.

Esta es la historia mia, la historia repetida del impío que está pendiente del astro que más brilla para opacar con perfidia su brillo.

Penitenciaria Las Heliconias
Florencia Caqueta

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